martes, 7 de febrero de 2012

Viejos

14.
Las únicas palabras verdaderas fueron esas, 
las que se dijeron sin querer en una tarde soleada 
en una cancha de fútbol, 
en la tiendita de la esquina, 
bajo los avisos multicolores del centro,
en los burdeles del barrio Santa Fé 
y las calles de mala muerte, 

cuando dos amantes cruzaron sus miradas por un segundo 
cuando alguien comprendió que había estado triste por mucho tiempo 
y no lo sabia: 

No te vayas.

Sept 2005

18.
Un niño palestino alza una matera para llevar flores al mercado;
un hombre viejo lee el periódico en el metro de Tokio; 
yo espero en oficina una mejor hora 
y te recuerdo.

¿Qué soy? ¿Quién soy?

¿Cuál es mi lugar en esta ciudad infinita cuyos limites no conozco, 
cuya belleza es inasible, gigante?

Una mujer con un velo azul espera a alguien en un parque de Turín, 
y yo presiento, deseo el amor: 
deseo que el amor la toque como el viento en junio, 
como un milagro inesperado, inmerecido. 

No pido nada para mi: 
estoy solo y estoy lejos 
y lo que pudiera tocarla no me hará mejor. 

Pero un brillo en sus ojos basta, 
el delicado rumor de su corazón, 
el rojo en sus mejillas. 

Algo, no sabría nombrarlo, 
nos hermana.

Febrero-Marzo, 2005.

11.
Si ella viniera:
un ángel milagroso 
en las estribaciones de la muerte de un hombre
que no sabe que decir. 

Palabras ciegas 
como vanas pretensiones para un verdugo sin culpa, 
una ciudad desconocida en el largo y aséptico mundo, 
y la lluvia que fue verde mientras corríamos por los jardines del patio 
de mi casa primera. 

Y ella, 
pura o despiadada, 
o ambas: 
las manos frías, 
detenida en el tiempo, 
la imagen de Dios, 
que fue entregada a los hombres, 
y quemada tantas veces 
que nadie puede ya reconocerla, 
que los hombres caminan ensimismados a su lado, 
sin observar, 
sin comprender, 
sin hacer el esfuerzo de derrumbar la sustancia 
que los separa en su nación secular, 
de su verdadera, inexpugnable, 
redención.

Junio 2003

7. 
We shall not cease from exploration
And the end of all our exploring
Will be to arrive where we started
And know the place for the first time”.
T.S. Elliot.

Días vacíos a la espera de noticias,
de una carta que trajera señales de la casa. 
Los ojos borrosos de alguien que te recuerda desde su cotidianidad frenética
desde el pan duro y mal comido de las 6 de la tarde;
alguien que mira el reloj y se pregunta en el resonante tictac del Corazón
¿Qué esquina cruzaras ahora? ¿Qué pensaras de el o ella?
Alguien que cruza los dedos para estar seguro de que vuelvas,
Alguien que (someone, al menos uno) se sienta en silencio y mira un libro que le diste,
Alguien que en el sopor de las 3 de la tarde a la orilla o en las alturas de la codillera 
se encierra en su cuarto y apretando los dientes para que nadie oiga
trata de recordar tu voz 
y llora.

Julio 2004.

17.
Ayer salí a caminar,
Un perro ladraba y me recordó la calle de mi infancia.

Nadie me miró a los ojos,
o me trató mal.
El verano terminaba y era domingo.
Dos personas salían de la iglesia y se veían -eran- tan felices
que sentí envidia de su fe.

Un pensamiento vino a mi mente, como si hubiera sido dicho por alguien más:
-el cinismo es una trampa, una cueva sin salida-.

Nada especial pasó.

Entonces vine y me senté a tu lado
y recordé que era pertenecer, ser, sentirme acogido
por el mundo.

Mar. 17, 2006

21.
For one who drowned: 
this page, as if
thrown out to sea
in a bottle.”
P. Auster.

Las ciudades tienen preguntas y las cosas que parecimos creer se desvanecen:
los rostros de tus hombres se derriten como hongos o como objetos de barro en tu memoria

¿Podrás reconocer a quien te dijo adiós
de quien obvió tu partida como un hecho predecible?
¿Podrás saber como volver?
Las miguitas de pan son demasiado poco para alimentar tu cuerpo adulto.
Quisieras ser niño
aprietas las manos y lo deseas con fuerza
cierras los ojos y cuentas hasta tres
los abres
y solo encuentras un computador en blanco.

12 de octubre (2002)

27.
Of all my demon spirits I need you the most”

El fuego del mundo arderá en tu mente, 
en las cosas que creíste, 
en las esquinas de tu barrio primero,
en la mano de papá,
hasta llenar de cenizas tu memoria.

Cada vez que miras atrás, 
te vuelves sal.

La mujer de Lot extrañará mientras camina,
los pecados de su pequeña ciudad
y al voltear sentirá 
en la garganta
el salitre deslizándose hacia su corazón

Ese es el sabor de las lagrimas.

Pitt. Agosto, 03.

20.
Nadie caminará esta aldea, 
solo el fuego nos conecta.

Un hombre abandonado, 
muerto buscando un árbol para calmar su sed 
o para esconderse de los predadores, 
sus verdugos, en el desierto de Sudan.

Soy un niño abandonado sólo, 
perdido en una esquina cualquiera 
en donde el sol le pega en la cara. 

Los andenes rotos me recuerdan un tiempo en que fui mejor. 
La lejanía de la gente me recuerda las cicatrices del tiempo.

Febrero-Marzo, 2005.

28.
Nunca fueron de nuevo sus manos 
una isla para el descanso de las malas horas.

La promesa de una tierra
consistente al fin
para las cosas que creemos importantes:

Su nombre en el sonido de la lluvia,
saber que las palabras no son trampas,
que cuando dices
no “quieres decir”
que algo como un hecho ultimo
un mundo
se esconde detrás de nuestras
mundanas convenciones, 
y ella entiende
cuando le dices 
que la amas.

Agosto 2003.

6.
Y mientras nuestra 
vida sigue,
Y yo tranquilamente escribo letras que parecen 
una cadena de hormigas silenciosas
Alguien decide que el fuego limpiará la sangre 
y que
la paz sobre Fallujah vendrá pronto.

Sunday, January 28, 2007

13.
Algunos sueñan que la victoria los liberará por fin de la ignominia:

no más pequeños seres destrozados por el fuego
no más vírgenes ultrajadas en el afán de venganza.

Celebran,
ignorantes de que la ignominia viaja en ellos:

en nosotros.

Abril 2004, Pittsburgh.


miércoles, 7 de diciembre de 2011

La niña


Esta lluvia es eterna 

como el pasado que vuelve a buscarte 

con sus traiciones.


Intentas escapar

saltando en las esquinas

caminando pegado a las paredes

como un ladrón que huye.


Camina despacio

disfruta esta lluvia 

recuerda

la casa de la infancia.

en donde por las noches 

los tejados lloraban como niños.


Camina sin afán

que esta lluvia es infinita 

y de alguna forma 

está en ti

desde el principio.

miércoles, 30 de marzo de 2011

34

Ser feliz

como un hombre viejo y sin deudas,

con los saldos cerrados,

y una hija que está lejos en la ciudad grande

ocupada en la nimiedad de su vida

que de vez en cuando se acuerda del hombre

el gran señor

el intocado,

el padre imaginario que hubo en él,

y llama.

Tough?

Girlie tough ain't enough.

Million Dollar Baby


They talk about faith

but I’ve been in the brothels

not looking for anything, just walking around,

and I’ve seen the unbearable nature of people

without make up

or any excuse.


You think your tough

but you wouldn’t last five minutes in one dark alley of my city.


I’ve walked down the brothels

and each time I went there I was received as a prodigal son

coming to his land, not yet forgotten,

like a man that goes camping

just to remember

before the sight of the pale moon

that he was raised by wolves.

martes, 15 de junio de 2010

A propósito del mundial (II)

(#6) Cain: el picapedrero (Beckenbauer).

Me pagan por creer que la belleza no existe.

No conozco otra felicidad que el sonido de los huesos al chocar.

Nunca fui talentoso,
pero mi alma se forjó con golpes de maceta.
Otros tuvieron una infancia feliz o el consuelo de un cuerpo ligero
como el viento.

Natura fue menos prodiga conmigo.

Por eso aprendí del perro callejero o salvaje o de presa
que la voluntad es como la gota que rompe la roca,
que todo el talento del mundo, no vale la decisión de un hombre.

Nadie me ve, nadie cuida,
pero son mis pies los que sangran para que otros reluzcan.

A veces quisiera haber sido músico:
Siempre me gustó el bajo.

(#10) El demiurgo: La vocación del armador (Zidane).

"Si eres buen arquero, buen flechador –me dijo una mujer – haz que la sombra del disparo no hiera la sombra del venado". J. M. Roca.

Hay quien prefiere los gritos en su nombre,
la vanidad de lo evidente.

Yo prefiero ver el futuro:

Detrás del ultimo hombre,
Hay un destino ideal.

Cosas escritas desde siempre:
Yo intento con mis pases
bajar esos objetos,
hacer materia de cosas que fueron los sueños de un Dios

Todo esta escrito:
Sólo puede variar la forma.
Yo intento con mis actos
traer belleza a este territorio de seres inferiores.

(#9). El verdugo (Ronaldo)

Pudo ser un mejor final
Yo soy el verdugo y mis golpes reviven la voluntad de luchar
y la humildad.
Cien mil almas silenciosas observarán el cuero sobre la línea de cal.
Querrán bajar los manos
Pedir perdón
Hacer cenizas de inútiles banderas
Se sabrán hombres
–animales apenas al borde de una cadena de sucesos-
Buscarán la mano de papá
Y volverán a casa con las voces descuajadas.
Yo no.

(#1) El aguafiestas (Lev Yashin)

Mi sitio es ingrato:
Cuido las puertas del infierno
por las que todos quieren entrar.

Yo soy el aguafiestas.

Algunos dicen que me gusta el rumor que queda en el grito
al cerrarse.
Que me he vuelto adicto al silencio de cien mil personas.

Pero yo como todos quise ser otra cosa.
La vida me puso aquí.
Junto a una toalla sucia
y una botella de agua vacía.

Donde los goles se celebran de espaldas.

No hay goce alguno en esto.
Pero hay cosas que uno tiene que hacer.

(#3) Marginal (Maldini)

En el caos del que está hecho nuestro destino,
hay cosas que solo yo conoceré
Ayer mire a mi derecha
y había una niña llorando.

¿Que extraña vida la habrá llevado allí?
Estábamos tan cerca
Que casi podía oírla.

Algunos preferirán la gloria de los goles
La inutilidad del grito.
Yo prefiero esta esquina del mundo.

(#2) El Lobo de Pulp Fiction (Escobar)

Soy él que limpia el agua sucia.
Él que soluciona los problemas del inframundo,
El lobo de Pulp Fiction.

En mi casa no hay huecos en las paredes,
ni reclamos.
Acepto lo que venga y sus consecuencias,
hasta la muerte.
Aprendí desde niño a poner la otra mejilla.

Mi sino es como la sentencia de un Dios:
“Podrás salvarlos y no entenderán, y mantendrán los brazos levantados para adorar a falsos iconos”.

sábado, 5 de junio de 2010

A propósito del mundial


Viniste de muy lejos buscando un alma,

la estepa microscópica del libro de colores

los brazos abiertos

un balón al vacío limpio y estático

platónico en algún sentido

cruzando el cielo azul

como un proyectil sin perdón para una tierra nómada.


Alguien lo tomará y sera el único rezago de tu insustancial frenesí.


Mas tarde los borrachos dirán

¿si la vio?

y el puntico blanco deslizándose

sobre la linea de cal

recordará que hay lugares que no podemos conocer

y salvar.


Los pasos del niño resonarán no más

en su calle primaria

apenas creíble.

Un buen amanecer tras una buena noche

Un tibio y borroso vecindario


sábado, 22 de mayo de 2010

Locking Yourself Out, Then Trying to Get Back In


You simply go out and shut the door
without thinking. And when you look back
at what you've done
it's too late. If this sounds
like the story of a life, okay.

It was raining. The neighbors who had
a key were away. I tried and tried
the lower windows. Stared
inside at the sofa, plants, the table
and chairs, the stereo setup.

My coffee cup and ashtray waited for me
on the glass-topped table, and my heart
went out to them. I said, Hello, friends,
or something like that. After all,
this wasn't so bad.

Worse things had happened. This
was even a little funny. I found the ladder.
Took that and leaned it against the house.
Then climbed in the rain to the deck,
swung myself over the railing
and tried the door. Which was locked,
of course. But I looked in just the same
at my desk, some papers, and my chair.

This was the window on the other side
of the desk where I'd raise my eyes
and stare out when I sat at that desk.
This is not like downstairs, I thought.
This is something else.
And it was something to look in like that, unseen,
from the deck. To be there, inside, and not be there.

I don't even think I can talk about it.
I brought my face close to the glass
and imagined myself inside,
sitting at the desk. Looking up
from my work now and again.
Thinking about some other place
and some other time.
The people I had loved then.

I stood there for a minute in the rain.
Considering myself to be the luckiest of men.
Even though a wave of grief passed through me.
Even though I felt violently ashamed
of the injury I'd done back then. I bashed that beautiful window.
And stepped back in.

Raymond Carver