miércoles, 30 de marzo de 2011

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Ser feliz

como un hombre viejo y sin deudas,

con los saldos cerrados,

y una hija que está lejos en la ciudad grande

ocupada en la nimiedad de su vida

que de vez en cuando se acuerda del hombre

el gran señor

el intocado,

el padre imaginario que hubo en él,

y llama.

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