sábado, 5 de junio de 2010

A propósito del mundial


Viniste de muy lejos buscando un alma,

la estepa microscópica del libro de colores

los brazos abiertos

un balón al vacío limpio y estático

platónico en algún sentido

cruzando el cielo azul

como un proyectil sin perdón para una tierra nómada.


Alguien lo tomará y sera el único rezago de tu insustancial frenesí.


Mas tarde los borrachos dirán

¿si la vio?

y el puntico blanco deslizándose

sobre la linea de cal

recordará que hay lugares que no podemos conocer

y salvar.


Los pasos del niño resonarán no más

en su calle primaria

apenas creíble.

Un buen amanecer tras una buena noche

Un tibio y borroso vecindario


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