Viniste de muy lejos buscando un alma,
la estepa microscópica del libro de colores
los brazos abiertos
un balón al vacío limpio y estático
platónico en algún sentido
cruzando el cielo azul
como un proyectil sin perdón para una tierra nómada.
Alguien lo tomará y sera el único rezago de tu insustancial frenesí.
Mas tarde los borrachos dirán
¿si la vio?
y el puntico blanco deslizándose
sobre la linea de cal
recordará que hay lugares que no podemos conocer
y salvar.
Los pasos del niño resonarán no más
en su calle primaria
apenas creíble.
Un buen amanecer tras una buena noche
Un tibio y borroso vecindario
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