Las únicas palabras
verdaderas fueron esas,
las que se dijeron
sin querer en una tarde soleada
en una cancha de fútbol,
en una cancha de fútbol,
en la tiendita de la
esquina,
bajo los avisos
multicolores del centro,
en los burdeles del
barrio Santa Fé
y las calles de mala
muerte,
cuando dos amantes
cruzaron sus miradas por un segundo
cuando alguien
comprendió que había estado triste por mucho tiempo
y no lo sabia:
No te vayas.
Sept 2005
18.
Un niño
palestino alza una matera para llevar flores al mercado;
un
hombre viejo lee el periódico en el metro de Tokio;
yo
espero en oficina una mejor hora
y te
recuerdo.
¿Qué
soy? ¿Quién soy?
¿Cuál
es mi lugar en esta ciudad infinita cuyos limites no conozco,
cuya
belleza es inasible, gigante?
Una
mujer con un velo azul espera a alguien en un parque de Turín,
y yo
presiento, deseo el amor:
deseo
que el amor la toque como el viento en junio,
como un
milagro inesperado, inmerecido.
No pido
nada para mi:
estoy
solo y estoy lejos
y lo
que pudiera tocarla no me hará mejor.
Pero un
brillo en sus ojos basta,
el
delicado rumor de su corazón,
el rojo
en sus mejillas.
Algo,
no sabría nombrarlo,
nos
hermana.
Febrero-Marzo,
2005.
11.
Si ella
viniera:
un
ángel milagroso
en las
estribaciones de la muerte de un hombre
que no
sabe que decir.
Palabras
ciegas
como
vanas pretensiones para un verdugo sin culpa,
una
ciudad desconocida en el largo y aséptico mundo,
y la
lluvia que fue verde mientras corríamos por los jardines del patio
de mi
casa primera.
Y
ella,
pura o
despiadada,
o
ambas:
las
manos frías,
detenida
en el tiempo,
la
imagen de Dios,
que fue
entregada a los hombres,
y
quemada tantas veces
que
nadie puede ya reconocerla,
que los
hombres caminan ensimismados a su lado,
sin
observar,
sin
comprender,
sin
hacer el esfuerzo de derrumbar la sustancia
que los
separa en su nación secular,
de su
verdadera, inexpugnable,
redención.
Junio
2003
7.
“We
shall not cease from exploration
And the
end of all our exploring
Will be
to arrive where we started
And
know the place for the first time”.
T.S.
Elliot.
Días
vacíos a la espera de noticias,
de una
carta que trajera señales de la casa.
Los
ojos borrosos de alguien que te recuerda desde su cotidianidad
frenética
desde
el pan duro y mal comido de las 6 de la tarde;
alguien
que mira el reloj y se pregunta en el resonante tictac del Corazón
¿Qué
esquina cruzaras ahora? ¿Qué pensaras de el o ella?
Alguien
que cruza los dedos para estar seguro de que vuelvas,
Alguien
que (someone, al menos uno) se sienta en silencio y mira un libro que
le diste,
Alguien
que en el sopor de las 3 de la tarde a la orilla o en las alturas de
la codillera
se
encierra en su cuarto y apretando los dientes para que nadie oiga
trata
de recordar tu voz
y
llora.
Julio
2004.
17.
Ayer
salí a caminar,
Un
perro ladraba y me recordó la calle de mi infancia.
Nadie
me miró a los ojos,
o me
trató mal.
El
verano terminaba y era domingo.
Dos
personas salían de la iglesia y se veían -eran- tan felices
que
sentí envidia de su fe.
Un
pensamiento vino a mi mente, como si hubiera sido dicho por alguien
más:
-el
cinismo es una trampa, una cueva sin salida-.
Nada
especial pasó.
Entonces
vine y me senté a tu lado
y
recordé que era pertenecer, ser, sentirme acogido
por el
mundo.
Mar. 17, 2006
21.
“For
one who drowned:
this
page, as if
thrown
out to sea
in a
bottle.”
P.
Auster.
Las
ciudades tienen preguntas y las cosas que parecimos creer se
desvanecen:
los
rostros de tus hombres se derriten como hongos o como objetos de
barro en tu memoria
¿Podrás
reconocer a quien te dijo adiós
de
quien obvió tu partida como un hecho predecible?
¿Podrás
saber como volver?
Las
miguitas de pan son demasiado poco para alimentar tu cuerpo adulto.
Quisieras
ser niño
aprietas
las manos y lo deseas con fuerza
cierras
los ojos y cuentas hasta tres
los
abres
y solo
encuentras un computador en blanco.
12 de
octubre (2002)
27.
“Of
all my demon spirits I need you the most”
El
fuego del mundo arderá en tu mente,
en las
cosas que creíste,
en las
esquinas de tu barrio primero,
en la
mano de papá,
hasta
llenar de cenizas tu memoria.
Cada
vez que miras atrás,
te
vuelves sal.
La
mujer de Lot extrañará mientras camina,
los
pecados de su pequeña ciudad
y al
voltear sentirá
en la
garganta
el
salitre deslizándose hacia su corazón
Ese es
el sabor de las lagrimas.
Pitt. Agosto,
03.
20.
Nadie
caminará esta aldea,
solo el
fuego nos conecta.
Un
hombre abandonado,
muerto
buscando un árbol para calmar su sed
o para
esconderse de los predadores,
sus
verdugos, en el desierto de Sudan.
Soy un
niño abandonado sólo,
perdido
en una esquina cualquiera
en
donde el sol le pega en la cara.
Los
andenes rotos me recuerdan un tiempo en que fui mejor.
La
lejanía de la gente me recuerda las cicatrices del tiempo.
Febrero-Marzo,
2005.
28.
Nunca
fueron de nuevo sus manos
una
isla para el descanso de las malas horas.
La
promesa de una tierra
consistente
al fin
para
las cosas que creemos importantes:
Su
nombre en el sonido de la lluvia,
saber
que las palabras no son trampas,
que
cuando dices
no
“quieres decir”
que
algo como un hecho ultimo
un
mundo
se
esconde detrás de nuestras
mundanas
convenciones,
y ella
entiende
cuando
le dices
que la
amas.
Agosto
2003.
6.
Y mientras nuestra
vida sigue,
Y yo tranquilamente
escribo letras que parecen
una cadena de
hormigas silenciosas
Alguien decide que
el fuego limpiará la sangre
y que
la paz sobre
Fallujah vendrá pronto.
Sunday, January 28,
2007
13.
Algunos
sueñan que la victoria los liberará por fin de la ignominia:
no más
pequeños seres destrozados por el fuego
no más
vírgenes ultrajadas en el afán de venganza.
Celebran,
ignorantes
de que la ignominia viaja en ellos:
en
nosotros.
Abril
2004, Pittsburgh.
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